
Acá comparto con ustedes mis poemas preferidos escritos por mi.
El Viaje (101)
Debes emprender el vuelo,
debes hacer tu equipaje para este largo viaje,
debes dejar todos en su lugar
pero en el camino que atravieses
no dejes que nadie tropiece
y ayuda a quien en verdad se lo merece.
Pero antes de partir
deja tu pasado muy bien guardado,
mejor aun si se queda encadenado,
pues es el tiempo que has vivido,
del cual has aprendido.
No olvides también
que para todo llega su momento,
aunque este sea de lamento
debes de aprender para no repetir el momento.
Recuerda que tienes
tres cosas fundamentales en la vida
para poder ser feliz:
amor, perdón y olvido;
amor para sentirte y ser querido;
perdón para vivir con sentido, no resentido
y olvido para no recodar el dolor
y recordar lo aprendido.
No te agobies por lo que ves,
mejor elige ser feliz
y olvidarte del estrés,
se feliz donde quiera que tu estés
sin importar al lado de quien te encuentres
pues recuerda perdonar
y tu deber es ayudar,
pues es tu prójimo al que vez.
Vive tu vida día a día
siempre con precaución
de lo que puede venir,
pero sin sobre saltos absurdos
que lo único que hacen es turbarte
y no te dejan ya mas levantarte.
Pero sobre todo
sigue siendo aquel,
aquel que ayuda sin esperar una recompensa,
cambia únicamente en lo que creas positivo y necesario.
Sigue siempre adelante
no dejes de hacer amigos
pues tu tal vez no lo vez
pero podrían ayudarte si te ven caído,
es más podrías estar advertido
de los obstáculos del camino
gracias a tu mejor amigo
y aunque no fuese así
tu levántalos al verlos caídos,
no seas un resentido.
Valora no solo que haces,
sino también lo que eres
y lo que piensas,
pues aunque tu creas que eres insignificante,
¡No lo eres!
Tú viniste al mundo con un objetivo
y aunque aun no lo hayas descubierto
estate atento, mantente despierto
porque en el momento menos pensado
el objetivo estará alcanzado
sin que tú lo hubieses imaginado.
El Escritor Excéntrico (152)
Desde el balcón de una vieja morada
que en invierno permanece cerrada,
y en verano deja entrar a la brisa
con barandas plateadas y espesos vidrios,
se ve una chapinita de obscuro cabello
y ojos que parecen de miel,
mientas las puertas se abren de a poco,
todas las tardes pasa en silencio
la dulce chapina que va de paseo.
Baja con disimulo la cabeza,
sin dejar de alzar el cuerpo,
con tanta alegría que se nota sobre el traje negro
que ciñe su cuerpo,
y que por la espalda casi roza el suelo.
Una muchacha con aire de princesa.
con un negro traje que dibuja su cuerpo
esbelto y perfecto, flexible y gentil.
Ella, con recelo cruza su mirada
con un escritor excéntrico,
que la observa apasionado
desde un balcón a lo lejos
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre al pasa le deja de recuerdo
una mirada de sus ojos de miel.
molesto y pausado el tiempo transitar
y muere el otoño,
y muere el invierno.
Desde el balcón de la vieja morada
se ve como un escritor recupera la expresión
al ver de nuevo pasar a su platónico amor.
Y cuando se cruzan sus miradas
ardientes como el fuego
parece que mutuamente se dicen
¡Te amo!, ¡te quiero!,
¡Si no soy tuyo, no seré de nadie, y moriré!
A la chapinita se le oprime el pecho,
y sin mediar palabra
solo con esas miradas furtivas
uno en los brazos del otro terminan
y desde ese momento ese amor germina.

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